“El coro potencia talento, cultura y comunidad”

Entrevista a Manuel Jesús Martín Delgado, profesor de Educación Primaria y director del Coro de Altair

Jornadas de Puertas Abiertas 2026

Entrevista a Manuel Jesús Martín Delgado, profesor de Educación Primaria y director del Coro de Altair

 

El Coro de Altair se ha convertido en mucho más que una actividad escolar: es una escuela de valores, esfuerzo y belleza compartida. Manuel Jesús Martín Delgado, antiguo alumno y actual director del coro, nos habla de la importancia de la música coral en la formación integral de los niños y del poder transformador de cantar juntos.

¿Cómo nació la idea de crear o dirigir este coro de Primaria en Altair?

La idea tiene ya algunos años. La inició el profesor don José Miguel González, y durante un tiempo se encargó también don Manuel Montes. El propósito era que el colegio contara con un coro para cantar en las primeras comuniones, que son, digamos, el evento principal. En los primeros años el coro ensayaba durante tres meses antes de las comuniones y actuaba en ellas.

Después se vio que a los niños les gustaba mucho, y fue entonces cuando don José Miguel empezó a convertir el coro en una actividad para todo el curso. Se comenzó a cantar también en la Novena de la Inmaculada: en el primer trimestre la novena, y en el segundo y tercero las primeras comuniones.

En esa época, cuando yo estudiaba primero de carrera, venía los viernes a ayudar a don José Miguel con el coro. El hecho de estar dos profesores nos permitió añadir una segunda voz a las canciones. Era precioso ver la cara de los niños cuando, de repente, se escuchaban cantando a dos voces y se quedaban asombrados de lo que acababan de hacer.

Eso nos animó a hacer el coro un poco más grande y más formal. Empezamos a tener ensayos todos los viernes y a participar en más eventos: las comuniones de los alumnos de 1º de ESO, la ceremonia de entrega de pines en Primaria o el villancico navideño.

Hoy seguimos intentando, además de incluir canciones litúrgicas, añadir alguna no litúrgica, con la idea de ofrecer un pequeño recital para padres o salir a la calle en Navidad para cantar villancicos. De hecho, la delegada de Educación del Ayuntamiento de Sevilla se ha puesto en contacto con nosotros para recopilar información de los coros escolares de la ciudad con vistas a organizar un certamen.

¿De qué cursos son los alumnos del coro?

Son alumnos desde 3º a 6º de Primaria. Nos encantaría que 1º y 2º de ESO también participaran, pero de momento no hemos encontrado una fórmula para que puedan asistir a los ensayos.

¿Qué valores cree que aporta la música coral a estos niños?

Son valores muy claros. El principal es el trabajo en equipo. En un coro, en cuanto uno de los componentes va por libre, se nota: suena mal y se descompensa. Tienen que aprender a escucharse y a coordinarse, y eso cuesta, porque vivimos en una sociedad muy individualista.

Otro valor es el esfuerzo. No es fácil quedarse los viernes después del colegio, ver cómo tus compañeros se van a casa a descansar y tú te quedas una hora más.

También es bonito ver cómo salen de la rutina diaria y descubren la música. Empiezan a interesarse, llegan a casa, investigan sobre los artistas o las canciones, y a veces incluso me proponen nuevas piezas para cantar. Todo eso eleva el nivel cultural de nuestros alumnos.

El Coro de Altair cantando por las calles de Sevilla

¿Cómo logra motivar a los alumnos para que se comprometan con los ensayos y, al mismo tiempo, disfruten?

La principal motivación llega cuando se dan cuenta de que son capaces de hacer algo muy bueno. Ha habido años en que no teníamos muchas actuaciones, solo la novena y las comuniones, y mantener el compromiso era más difícil.

Sin embargo, cuando llega un día importante y todo sale bien, se sienten muy orgullosos. Todo el mundo los felicita y ellos mismos se dan cuenta de que han logrado algo impensable.

Recuerdo, por ejemplo, cuando cantamos en el traslado de ida de la Hdad. de la Anunciación de Juan XXIII desde la iglesia de la calle Laraña hasta la Catedral. Fue un momento espectacular. Se vieron en el centro de su ciudad, cantándole a una hermandad en Sevilla. Había una multitud, y sin embargo, un silencio absoluto cuando cantaban. Cuando entramos en la Catedral y escucharon la resonancia de sus voces, incluso ellos mismos se callaron, impresionados.

¿Hay algún criterio para seleccionar el repertorio que interpreta el coro?

Sí. Procuramos que sean canciones con cierto nivel musical, obras de compositores o grupos con renombre, como Marco Frisina o los cantos de Taizé, en el ámbito litúrgico.

En el repertorio más profano, recurrimos a bandas sonoras de películas que les atraen, como Los chicos del coro, Sonrisas y lágrimas o La vida es bella. Es lo más parecido a la música clásica que podemos cantar, ya que esta a veces se nos complica demasiado.

¿Cómo influye la familia en este proyecto musical? ¿Hay colaboración o participación?

La colaboración de las familias es clave, y presumo de ello: participan al cien por cien.

Se implican mucho, traen a los niños, los acompañan a los distintos lugares donde cantamos. Hemos actuado en la Magdalena, en la Hermandad de Santa Genoveva, en el Tiro de Línea, en la Catedral… No es fácil que un sábado por la mañana o un viernes por la tarde la familia tenga que reorganizarse para esta actividad, pero creo que son conscientes del bien que hacen a sus hijos. Les están regalando experiencias únicas que de otro modo no vivirían.

¿Recuerda alguna anécdota especial de alguna actuación o ensayo?

Sí, hemos tenido muchos momentos inolvidables. Recuerdo especialmente las primeras comuniones en las que cantamos por primera vez a dos voces: los niños se quedaron maravillados.

También, durante el Vía Crucis del Cristo de Santa Genoveva, un niño me dijo al terminar: “Ha sido muy emocionante ver al Señor caminando hacia nosotros y poder cantarle mientras todos guardaban silencio”. Aquel niño estaba en tercero de Primaria, y que pudiera expresarlo así me pareció precioso.

Y, sin duda, lo de la Catedral fue lo más potente que hemos vivido hasta ahora.

En Altair se procura una educación personalizada, una formación integral. ¿Qué papel cree que tiene la música en esa formación?

Un alumno de 3º a 6º de Primaria está en una etapa crucial para formarse. El coro juega un papel importante ahí. Incluso los que intentan entrar y no son seleccionados aprenden algo valioso: que hay que mejorar, que no siempre se puede ser el mejor en todo, y que eso no los hace menos valiosos.

Para los que sí forman parte del coro, supone un esfuerzo y una oportunidad de ir más allá de lo común, de buscar la belleza en la música, de cultivar habilidades como el canto o el manejo de un instrumento. Muchos de esos inicios artísticos nacen y se consolidan en el coro.

Como antiguo alumno de Altair, ¿qué le aportó el colegio en sus años de estudio?

Curiosamente, yo nunca estuve en el coro; no me cogieron. Pero con los años he aprendido a disfrutar de la música y a trabajarla.

Altair me enseñó a dar lo mejor de mí, porque a través de mi trabajo debo buscar una meta más grande: llegar al cielo. Y me enseñó a ser buena persona, buen ciudadano, a querer a los demás y tratarlos como me gustaría que me trataran.

¿Qué cree que ofrece Altair a los alumnos de hoy?

Creo que Altair ofrece algo que ya no abunda: instrumentos para vivir sin tener que pasar por encima del otro. Enseña a querer a todas las personas, porque todos somos hijos de Dios. Forma personas virtuosas, buenas en su trabajo y en su trato. Y eso, hoy en día, no se enseña en muchos sitios. Altair da los fundamentos para ser buenas personas.

¿Hay algún proyecto futuro para el coro?

Nuestro principal reto ahora es encontrar la forma de que los alumnos de 1º y 2º de ESO puedan participar. Si logramos integrarlos, el coro será más sólido y estable.

¿Qué le aporta, de forma personal, dirigir el coro?

Me ayuda a tener paciencia, a admirar la capacidad de esfuerzo y motivación de los alumnos. Me emociona ver cómo se implican en algo que quizá les supera al principio, pero acaban haciéndolo suyo.

Para mí, el momento más bonito es ver sus caras de alegría cuando todo sale bien. Ellos y yo disfrutamos de esos momentos mágicos en los que la música llega al alma del público.

Noticias relacionadas

Jornadas de Puertas Abiertas Altair 2026

Jornadas de Puertas Abiertas Altair 2026 Para todas las familias...

El Rincón de Lectura en Infantil Altair

En Infantil Altair fomentamos la afición por la lectura...

Tutorías desde 1º de Infantil

Tutorías desde 1º de Infantil La educación personalizada es una...

Torneo de fútbol solidario en favor del colegio Azobe de Camerún

Altair ha celebrado estas Navidades un torneo solidario de...

Gran ambiente navideño en el Certamen de Villancicos de Primaria

Gran ambiente navideño en el Certamen de Villancicos de...