Entrevista a Isabel Gómez del Moral, orientadora de Altair

Entrevista a Isabel Gómez del Moral, orientadora de Altair

En un contexto educativo cada vez más complejo, el Departamento de Orientación se ha convertido en un pilar fundamental para alumnos, familias y profesores. Conversamos con Isabel Gómez del Moral, orientadora de Altair, sobre los desafíos actuales, la importancia de la educación personalizada y el papel esencial de las familias en el crecimiento de cada niño.

¿Cuál es su papel como orientadora de Altair?

Mi papel como orientadora es ayudar a toda la comunidad educativa: profesores, alumnos y familias. Me encargo de la evaluación psicopedagógica de los alumnos para que reciban la atención que necesitan, especialmente aquellos con necesidades educativas especiales. También atiendo a las familias que solicitan tutoría, resuelvo dudas y acompaño en situaciones difíciles. Además, gestiono cuestiones más burocráticas relacionadas con protocolos y procedimientos internos.

¿Qué importancia tiene en Altair el Departamento de Orientación y cómo beneficia a los alumnos?

Creo que el Departamento de Orientación es fundamental. Muchos alumnos lo necesitan, y cuando un niño tiene una dificultad —como nos ocurre a todos en algún momento de la vida— saber qué le pasa es esencial para poder trabajar y resolverlo. Estas dificultades pueden ser de tipo psicológico o relacionadas con el aprendizaje. La orientación ayuda a poner nombre a lo que ocurre y a encaminar el apoyo adecuado.

En relación con los alumnos de hoy en día, ¿cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta un departamento como Orientación?

Hoy en día vemos un problema creciente con la atención, muy influida por el uso de dispositivos digitales. Más que la atención en sí, es la inmediatez lo que más perjudica: los niños quieren resultados y recompensas rápidas, y eso afecta a su capacidad de esfuerzo y perseverancia. Les cuesta esperar, procesar, detenerse.

¿Qué medidas pueden ayudar a combatir esta falta de atención y la necesidad de inmediatez?

La lectura y el buen cine clásico -el que exige más pausa y contemplación- son auténticos antídotos. Al principio pueden rechazarlos, pero cuando confían en quien se lo propone y descubren que les gusta, comienzan a desarrollar paciencia.

También es importante fomentar actividades que permitan desacelerar: jugar al aire libre, pasear, contemplar, aburrirse incluso. Los niños están acostumbrados a estímulos constantes, y necesitan experiencias más lentas que activen otras partes del cerebro. La lectura, la naturaleza, el juego libre… todo eso les ayuda a bajar revoluciones y a aliviar esa saturación de estímulos.

¿A qué edad se les debería dar un móvil a los niños, según su experiencia?

Es una pregunta difícil, pero las recomendaciones suelen orientarse hacia los 14 años. Y eso no significa dar un móvil completo. A esa edad se puede proporcionar un dispositivo con funciones básicas -llamadas, mensajes-, pero no redes sociales como Instagram o TikTok. El móvil debe adaptarse a la edad del niño, no al revés. Y siempre con supervisión de los padres.

Una profesora del Departamento de Orientación trabajando con un alumno de 1º de Infantil

¿Cómo es la colaboración del departamento con las familias para apoyar el bienestar y el desarrollo académico de los alumnos?

La colaboración con las familias es constante y abierta. Cuando necesitan algo, pueden venir con cita o sin cita; lo importante es que nos comuniquemos. A veces los padres detectan cosas que en el colegio no se han visto, y otras veces somos nosotros quienes observamos situaciones que los padres desconocen.

También ayudamos en temas económicos o administrativos, por ejemplo, orientando en solicitudes de becas, diagnósticos o documentación necesaria para ciertos trámites. Nuestro objetivo es acompañar a las familias en todo lo que pueda favorecer el bienestar del alumno.

¿Ofrece Altair algún recurso específico para atender las necesidades educativas especiales?

Sí. Contamos con un equipo de profesionales excelente. Disponemos de dos profesoras de Pedagogía Terapéutica (una para Infantil y Primaria, y otra para Secundaria), una logopeda externa que atiende dificultades de comunicación y un psicólogo que trabaja con los alumnos que necesitan apoyo psicológico.

Mi labor incluye evaluar a los alumnos, dar pautas, orientar a los profesores para que adapten los exámenes o materiales cuando es necesario y asegurar que cada niño pueda avanzar según sus capacidades.

¿Hay alguna anécdota o caso especialmente gratificante que pueda compartir?

Aunque todavía llevo poco tiempo como orientadora, sí he visto casos de alumnos con dificultades importantes que, gracias al acompañamiento del colegio y al trabajo conjunto con sus profesores y familias, han conseguido progresar más de lo esperado. Hay niños con capacidades muy ajustadas que, con apoyo constante, logran avanzar y mantener su lugar en el colegio. Son procesos discretos, pero muy emocionantes.

¿Qué papel juega el Departamento de Orientación en la prevención de problemas de convivencia o situaciones de riesgo, como el suicidio juvenil?

Los protocolos existen y se activan cuando es necesario. En Altair contamos con un equipo de acompañamiento formado por la enfermera de referencia, el director, el tutor y yo como orientadora. Nuestro objetivo es estar atentos a cualquier señal y acompañar al alumno en todo momento.

Cuando la situación lo requiere, derivamos a Salud Mental para un seguimiento especializado. Es importante entender que los problemas graves no siempre proceden del colegio: a veces tienen origen en dificultades internas del propio niño o en situaciones familiares. Por eso trabajamos coordinadamente para apoyarlo desde todos los frentes.

Altair apuesta por una educación personalizada. ¿Cómo se refleja esto en el trabajo diario del departamento?

La clave está en la atención individual. Los tutores están muy pendientes de sus alumnos y me trasladan cualquier preocupación. Cuando un niño presenta dificultades -académicas, emocionales o sociales- lo vemos, hablamos con él, analizamos su situación y buscamos el origen del problema.

Si la dificultad es académica, se valora si es atencional, intelectual o de aprendizaje. Si es emocional, se acompaña y, si es necesario, se deriva. La idea es que cada alumno se sienta bien en el colegio, que pueda rendir según sus capacidades y, sobre todo, que sea feliz. No todos tienen que llegar al 10; tienen que llegar a ser la mejor versión de sí mismos.

¿Qué papel juegan los padres en la educación de sus hijos?

Un papel absolutamente prioritario. Ser padre es difícil y nadie está completamente preparado. La sociedad actual hace aún más complejo ejercer bien la paternidad.

En Altair queremos acompañar a los padres, aconsejarles, orientarlos y darles herramientas. Ellos son los principales educadores y, en muchos casos, los que pueden promover el verdadero cambio en sus hijos. Por eso es importante que se formen, lean, asistan a charlas y participen en los COF que organiza el colegio. Nosotros estamos para ayudarles, pero la educación comienza en casa.

 

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