“Animo a todos los alumnos a que se formen bien y siempre sueñen en grande”
Javier Esteban (Sevilla, 1981) soñaba con ser informático, hasta que una asignatura en el Colegio Altair le cambió el rumbo: Medios de Comunicación Social. Aquella materia le descubrió un universo que unía creatividad, narrativa y tecnología, y despertó una vocación que lo llevaría a trabajar en televisión, realizar documentales y recorrer España con grandes giras musicales. Tras dar sus primeros pasos en Canal Sur TV y La Sexta como cámara, montador y realizador, acabó desencantado con un medio que —según él— “entraba en clara decadencia”. Fue entonces cuando se dejó seducir por la energía de los eventos en vivo. Y de esa nueva pasión nacería, años después, uno de los festivales más ambiciosos del sur de Europa: el Icónica Fest.
¿Cómo surge la idea de un festival musical tan ambicioso como Icónica Fest?
Fue casi una locura. En Sevilla siempre es muy difícil organizar cosas así, los promotores siempre me decían que no se vendías entradas, que no les gustaba, que hacía mucho calor en verano… pero me empeñé en hacer algo en mi tierra. El primer paso fue un pequeño festival en La Cartuja que se llamaba Caravan Sur Festival, además de algunos conciertos individuales.
Hasta que un buen día me llegó la posibilidad de hacer un concierto en Málaga con Jennifer López. Suponía un dineral que yo no tenía, pero si te comprometes tienes que ser serio en esa parte. Dije que sí, sin tener el dinero, y esa noche la pasé con los amigos, disfrutando de que iba a organizar un concierto de Jennifer López pero sin saber ni dónde ni cómo. Al día siguiente me levanté muy temprano, busqué socios capitalistas y decidí hacerlo en Málaga, aquello fue un éxito porque hacía doce años que no venía Jennifer López y tuve la posibilidad de que el alcalde de Sevilla fuera. Allí mismo me dijo que propusiera un proyecto para conciertos similares y yo ya tenía claro el sitio, porque a mí la Plaza de España me rondaba desde siempre ya que, como mucha gente de mi época, nos llevaban nuestros padres a jugar al fútbol, con la bicicleta, los paseos familiares, y a mí se me había quedado un recuerdo muy marcado en 1989, con la presentación de la Expo’92 y la mascota Curro.
Por lo tanto, presento mi proyecto de conciertos al alcalde en 2019 -en ese momento Juan Espadas, del PSOE- en la Plaza de España, para poner en valor nuestro patrimonio. Me dijo que adelante, pero llegó el COVID y todo quedó cancelado. Pasaron un par de años en los que preparé muy bien el proyecto, y cuando lo presentamos dieron el ok a lo que hoy es Icónica.
¿Cómo está encajando un espacio como la Plaza de España para este tipo de conciertos?
Yo sabía que me iba a un enclave complicado, porque la Plaza de España es una joya que todos queremos mucho. Quería conseguir que, a través del festival, la gente disfrutara realmente del lugar. Es un sitio que cuando hace calor es muy abierto, por eso me pareció el adecuado para el verano.
Y es que Sevilla es súper ecléctica. Tengo amigos que me dicen, “tío, esos Megadeth, ¿quiénes son?”. Y después hay gente que me dice, “tío, no sé cómo has podido traer a Megadeth”. Porque Sevilla tiene una parte muy rockera, otra con la gente joven de música latina, una parte popera, otra más flamenca… Entonces cabe todo, y lo que buscamos no es hacer un festival de grandes nombres que todo el mundo conozca, sino de grandes nombres en cada nicho musical.
Esto nos ha llevado a ser en cuatro años, que en este 2025 cumplimos cinco, el festival de ciclos que más entradas ha vendido en toda España, por delante de otros como Starlight o Marenostrum, que llevan diez o quince años. Hemos conseguido aumentar de un 21% de sevillanos que fueron en la primera edición a un casi 65% que llevamos este año. El sevillano nos ha comprado, ha dicho “esto es mi festival y lo quiero disfrutar”. Y eso para mí es un orgullo muy grande, porque al final hemos hecho algo que ha trascendido, que la gente lo ha querido como suyo.

¿Qué papel cree que juega Icónica en la escena cultural sevillana y andaluza?
La Cámara de Comercio nos hizo un cálculo de más de 215 millones de euros de impacto en la ciudad. O sea, el tercer evento después de la Feria y de la Semana Santa en cuanto a impacto económico. Por lo tanto, te diría que Icónica está en el top 5 de los festivales más importantes de España.
Hablando de su paso por Altair, ¿hubo algún profesor que marcara su camino hacia el mundo de la cultura?
Sin duda alguna, Mariano Hernández-Barahona. No se lo he podido decir nunca a él personalmente, pero si lee esta entrevista me encantaría. Y si no, le haré alguna llamada. Fue una cosa totalmente fortuita. Porque yo, en la optativa de 1º o 2º de BUP, quería Informática. Había Informática, Dibujo Técnico y Medios de Comunicación Social. En esta última entramos todos los que no habíamos conseguido nota para las otras. Y fui un poco frustrado a la primera clase y sin embargo salí súper ilusionado, porque no sabía ni lo que significaba Medios de Comunicación Social. Entre otras cosas, aprendí a hacer un poquito de radio y un poquito de televisión. Me enamoró aquel mundo y salí decidido a que era lo mío. Estuve durante muchos años trabajando en televisión e incluso algo de cine.
¿Puede contar alguna anécdota o un recuerdo que tenga de su paso por Altair?
Yo es que estaba más tiempo aquí que en mi casa. Salía del colegio corriendo, soltaba la mochila, merendaba y me venía con mis amigos a jugar al fútbol. Si no, íbamos a la escuela deportiva. Fíjate que me daba mucha rabia cuando en los fines de semana cerraba el colegio.
De anécdotas, muchas, te puedo contar que en Medios de Comunicación Social, para hacer un trabajo, nos llegamos a saltar al colegio… No sé si eso se podrá contar… Necesitábamos grabar una cosa. Y los cuatro o cinco que éramos estuvimos aquí haciendo un programa de radio de tapadillo. Sacamos un 10.
¿Qué valores se llevó de Altair?
Pues una mochila llena de cosas. Aprendí mucho a nivel personal. Yo no fui un gran estudiante. Éramos 44 y yo estaba entre el 18 y el 25 siempre en cuanto a notas. Pero sí aprendí mucho del esfuerzo. Valores como el respeto o la educación. Saber presentarme al mundo. Creo que aquí en Altair aprendí todo eso.
Y que el deporte es muy importante. Aunque ya no vivo en el barrio, siempre he necesitado el deporte al lado, como ocurría con mis amigos en Altair. Aquí nos hacían competir en equipo y a mí eso siempre me gustaba porque fomentaba mucho el compañerismo. Y tiraba de gente que, por problemas de su entorno, de su casa, no estaban al 100%.

¿En qué medida estos valores y su paso por Altair le han permitido crear un festival de referencia como Icónica?
Sorprende, ¿no? Mira, hay una cosa que llevo muy a gala. Sigo manteniendo todos los amigos del colegio, del barrio, y los nuevos, a los que he ido conociendo más, siempre se ríen, pues yo no oculto que soy de Rochalambert, que soy de aquí. Porque yo estoy orgulloso de mis raíces, de cómo lo aprendí todo, también estoy orgulloso de que mis padres me lo han dado todo, pues éramos una familia humilde y hoy he conseguido montar una empresa, que tengo 32 trabajadores fijos y cuando montamos los escenarios y demás acumulamos 700.
Y, por supuesto, llevo con orgullo que estudié en Altair. Porque todo ha formado parte de mi camino hasta llegar al éxito. Aquí se incentiva el esfuerzo, se incentiva la aspiración en no quedarte, en dar todo lo que tú tengas dentro. Y te ayudan los profesores, como Mariano Hernández-Barahona en mi caso.
¿Qué le diría a un alumno que está estudiando en Altair y sueña con crear algo grande?
Pues que sueñe, ese es el camino. Yo he ido disfrutando del trabajo y diciendo, “pues ahora quiero hacer esto, y ahora quiero hacer lo otro”, y llegó un día en el que dije, “pues necesito a alguien de ayuda”, y metí a un trabajador, cuando este trabajador ya no se iba ni los fines de semana a su casa, metí otro, y seguí, seguí, seguí… Y dije lo de la Plaza de España, y los números no salían, ningún banco, nadie apostaba por esto, pero yo lo tenía claro, yo sabía lo que iba a crear y lo que la gente iba a pensar, y lo que yo pensé ha pasado.
Quizá un empresario de otro tipo mira los números y, a lo mejor, Icónica se hubiera quedado en un cajón. Hay que soñar y trabajar duro, por supuesto. Y hay una parte muy importante, la educación, y yo tuve la suerte de estudiar aquí. Casi todos iban a una carrera porque la FP era para los que no valían para estudiar, y aquí me orientaron a la perfección.
Por último, ¿recomienda Altair para los hijos de sus familiares y amigos?
Siempre lo he recomendado. De hecho, mis primos pequeños han estudiado aquí porque tanto yo como mis padres se lo dijimos a mis tíos. Mi infancia aquí fue feliz, y tengo constancia que este colegio mantiene la esencia.

