Altair estuvo presente en la JMJ 2011

Esta es mi cuarta asistencia a una JMJ. Todas y cada una de ellas han su­puesto un nuevo encuentro per­sonal con Cristo a través de las pa­la­bras del Papa. He comprobado, ade­más, có­mo mucha gente ha vivido esta mis­ma ex­periencia en las JMJ. Por otro la­do, es una oportunidad de conocer de pri­mera ma­no los distintos carismas y mo­dos de ser cristianos, todos muy santos y de los que siempre podemos apren­der algo. Se pal­pa la riqueza y la uni­versalidad del men­saje de Cristo y la ale­gría que da a las per­sonas que le siguen.

En Altair nos propusimos sacar un grupo de voluntarios. Para todos sería nues­tra primera experiencia en esta forma de participar en la JMJ. En total se apun­taron catorce alumnos de Bachi­lle­ra­to y universitarios y tres profesores. La ex­periencia ha sido tan buena que todos quieren asistir a la próxima JMJ en Río de Janeiro. Nuestra tarea consistió en cuidar el orden en los actos centrales con el Papa. Con frecuencia pudimos es­tar relativamente cerca del Santo Pa­dre. Estábamos muy concienciados de la importancia de nuestra labor y procu­rá­bamos hacerlo muy bien.

JMJ 2011
JMJ 2011

Durante el Vía Crucis, tuvimos que cui­dar el orden en la calle Alcalá, por don­de pasarían los pasos al final de la ce­lebración. Fueron muchas ho­ras de pie y al sol. Una voluntaria jefa de grupo nos dijo que no había visto voluntarios tan eficaces, serios en su tarea y tan bien organizados.

Pienso que lo mejor fueron las conversaciones que tuvimos con las personas que se agolpaban junto a las vallas. Nos hacían preguntas sobre el acto y se in­teresaban sobre nues­tra procedencia, so­bre los grupos a los que pertenecía ca­da uno, sobre la Obra. Todos teníamos es­tampas y, como las conversaciones ter­minaban casi siem­pre con intercambios de fotos, pulseras u otro recuerdo cual­quiera, nosotros les dábamos las estampas de San Josemaría.

JMJ 2011
JMJ 2011

La procesión de pasos se retrasó bastante. Entonces empezaron a llegar familias, sobre todo de Madrid, para ver los pasos. Todos estaban maravillados por el ambiente que había en la ciudad es­tos días. Muchos habían acogido a peregrinos en sus casas. Un padre de familia, que trabajaba como policía, comentaba que esos jóvenes le ayudaron a retomar su vida de fe.

Creo que la experiencia que más nos ha marcado fue nuestro voluntariado en Cua­tro Vientos. Llegamos sobre la una del mediodía y teníamos que reemplazar a otros voluntarios que cuidaban el or­den en el sector C8, bastante cerca del escenario. Ríos de gente estaban en­trando en ese momento. Para nuestro asombro la orden que se nos dio fue que no permitiéramos entrar a nadie más en aquel sector, pues estaba lleno. A los que llegaran tendríamos que recibirles lo mejor posible y aguantar sus pro­testas: por motivos de seguridad los sec­tores no podían albergar más personas de las establecidas.

JMJ 2011
JMJ 2011

Vino un grupo de unos cien coreanos con su acreditación a los que tuvimos que negarles la entrada. Luego vinieron no­venta argentinos muy jóvenes llevados por un sacerdote. Éstos se negaron a marcharse y se quedaron en las vías, don­de no podía que­darse nadie pues era sitio de paso de ambulancias y el Pa­pa también estaba previsto que pasara por ahí (como sabemos no pasó precisa­men­te por este mo­tivo). Era agotador, pe­ro en nin­gún momento hubo malos mo­dos por parte de na­die… Casi no ha­bía tiempo ni para comer. De hecho comimos allí casi a las cinco de la tarde.

La vigilia con el Papa fue inolvidable. El tra­bajo de voluntario de orden no nos im­pidió atender y rezar con el Papa. Al con­trario, pudimos seguir todos los actos como todos los demás.

Por la noche dormimos poco y mal. No por ello perdíamos el humor y el buen trato. A ratos venían voluntarios y per­sonal del evento que insistía en desalojar las vías. Sabíamos que por la ma­ña­na la gente recogería sus cosas y todos los de las vías podrían entrar en los sec­tores, como así ocurrió.

Pudimos seguir muy bien la Misa. Los li­bros para seguir la liturgia estaban muy bien hechos y muchos seguían las lecturas y las demás oraciones con ellos.

JMJ 2011
JMJ 2011

Cuando salimos de Cuatro Vien­tos es­tá­bamos destrozados. Un coche paró jun­to a nosotros. El conductor se ofre­cía a llevar un grupo a donde fue­ra. Por el camino nos explicó que ha­bía estado si­guiendo la JMJ por televisión y estaba asom­brado de ver tanta gen­te buena. “No sabía -dijo- que había tan­tos jóvenes cristianos”. Le sorprendió so­bre to­do la actitud ante la lluvia. Tan­to, que de­cidió salir con su coche a ayudar en los desplazamientos.

Sabíamos que veníamos a trabajar, y así fue. La experiencia de voluntario encargado del orden ha sido dura: muchas ho­ras de pie, atendiendo a gente y aguan­tando el peso del calor. Sin embargo, llegas a darte cuenta de lo im­por­tante que es esta labor. Mucha gen­te acude a ti y, si haces lo que debes, el bien que ofreces es in­cal­cu­lable. Lo vi en las caras de las personas que, durante ho­ras, estuvieron al la­do nues­tra. Todos lle­­garon a apre­ciar la entrega alegre de la vida cristiana a través del voluntario.

D. Manuel Montes
Profesor de Educación Primaria

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